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8 años y a la calle y nadie dijo nada.
9 años, y el primero lejos del calor y de su casa.
A quien le importa (ó le importó) si el niño se caga de hambre.
A quién mierda le importa si el está robando para alimentarse.
Los primeros pasos para hacerte fuerte.
Los primeros pasos para hacerles frente.
Una punta, una bolsa, y tolueno
hacían la diferencia entre un delincuente y un niño bueno.
En el puente cae el primero.
Cómo aprende, se sorprenden sus nuevxs amigxs.
Gran tarde para recién comenzar.
6 teléfonos, y 10 relojes sus tesoros.
Aunque nunca es suficiente, siempre puede más.
15 años
Durante su corta vida, ha hecho de todo,
menos escribir su nombre.
Raja´o, nunca lo pillaron, sus piernas le hacían volar
entre los gritos y orejas rotas
entre las personas y carteras rotas
entre la yuta y su punta.
El era un pajarito que volaba, aunque lo hiciera
Con su bolsa y pegamento,
Volaba muchísimo mas arriba que sus edificios.
Se paseaba por carreteras y por cerros.
Supo, en la calle, lo que era cagarse, literalmente, de miedo
cuando de repente la escena era un cuchillo paseándose
por su cuello, y un fierro en su cabeza jugando ruleta rusa
y con su suerte, y con su vida.
Que vida, se lamentaba y no entendía,
Si el sólo jugaba por pasta y comida,
tenía que pasar por eso
Si esas pacas supieran que es lo que de día hacía.
le hubieran muerto de plomo, o en cortes,
para hacerle aparecer como otro más de la calle
Otro menos en la calle, otro menos que sacar.
Como ha crecido el niño, y de niño guarda esas
ganas por regresar a casa,
y ver el álbum familiar completo sentado a la mesa.
Ganas porque se acabe todo este maldito sueño,
No diré sueño, mejor desvelo o pesadilla.
Volver y ver que le espera la cama caliente para los fríos
La ropa limpia de mamá, la comida a la hora, y no hacer
la hora porque no hay para tragar.
Volver a ver la cara de felicidad de los mejores días.
Ya no será, y nunca será, como nunca fue.
Cuando se marchó, nadie supo, nadie lo buscó.
Su cara jamás apareció en el cartel de niñxs perdidxs
que siempre se asomaba a mirar, por si había
vuelta atrás, pero nada, nunca, nadie.
Un niño perdido entre la basura y las caletas repletas
De llantos, nocturnos y diarios.
Quién mierda se acordó de lxs niñxs que solos se criaron,
de lxs niñxs perdidxs, o de los fugadxs de su infierno en casa.
Yo sé que el estado benefactor se acordó de esos miserables,
y no porque su corazón tenga un latir solidario, si no
porque en las calles sobran, como sobraron de donde salieron.
Se acordó de lxs bastardxs, cuando manchaban sus callecitas
En sangre robos y lagrimas.
Se acordaron de las escorias, pero llámenme como quieran
“Pero que nosotrxs repletemos sus centros de menores no
es ni una estupida casualidad”, dijo el niño indignado
al enterarse que entre las rejas querían cuidarle
al enterarse que entre rejas querían matarle.
Hasta el último momento mantuvo su pregunta:
¿por qué tus hij@s si tienen y nosotrxs nada tenemos?
Ya no hablo por mí, ni para mí, hablo por todxs
Ya no hablo por mí, ni para mí, hablo para todxs
mis hermanxs que dejé en la calle.
Ya no hablo por mi, si no por lxs que vendrán,
y siempre vienen, a llenar puentes,
veredas, calles, y callejones
Llegan y llenan esos sitios con sonrisas y billeteras.
Llegan y llenan esos sitios con sus penas eternas.
Soy culpable entonces.
Si. ¡Yo robo para vivir y vivo para robar!.
Es lo único que sé hacer, y lo hago tan bien.
Los años siguieron pasando en el.
Desfiló por tantas cárceles y centros para menores
sin nada de la suerte que le acompañaba
en sus primeras andanzas.
El ya no quiere nada.
Tomó su arma, y antes de apagarse
Escribe su nombre y el de sus padres
son su propia sangre, declarándoles culpables
En su pleno juicio, de ser responsables de su vida
Y de su muerte.
Del último brote de su sabia,
sabía que se acercaba su hora a tomarle su mano
Y llevarle despacio en sus últimos suspiros
a su ocaso, diciendo no soy responsable de nada
Y no pago por mis victimas.
Pago con esta, a la mierda que significa ser un
Nadie en este sistema.
Niñxs de las calles del mundo
Mi amor a sus juegos y a lo que
Se aprendió, por siempre